Larrinbe

Cuando en 1905 el obispo de Calahorra Don Pedro, consagraba la iglesia de San Pedro de Llodio y convenía con la iglesia del valle de Ayala ciertos puntos sobre los diezmos y otros derechos, se citan varias iglesias del valle, entre ellas las de “Olhavezhar, Amurrio, Orube, Derendano -hoy Saracho-, y Marrieca -Mariaca-”. En la relación no figura Larrimbe, pero sí Orube -Orúe-, seguramente uno de sus barrios.

La nómina de las iglesias citadas en el documento de 1905 va ordenada según su situación geográfica. Creemos por eso que la iglesia de Orube -Orúe-, nombrada entre Amurrio y Saracho, pudo encontrarse en las proximidades de la actual ermita de San Mamés de Larrimbe e incluso constituir un precedente altomedieval de la misma; varios testamentos de mediados del siglo XVI llaman, en efecto, a esta ermita “San Mamés de Orúe” y el apellido toponímico Orúe se documenta en las primeras partidas sacramentales de Larrimbe.

Por otra parte, el barrio de Orúe con su ermita de San Mamés se encuentra en un camino viejo que, apartándose de la ribera derecha del Nervión, comunicaba directamente Amurrio, Orúe y Derendano, cuyas iglesias se citan sucesivamente en el documento de 1905, momento de vigencia de estos caminos hoy olvidados.

Las noticias de la iglesia de Santiago de Larrimbe datan del bajo medioevo; concretamente de la primera mitad del siglo XIV, cuando Doña Navarra de Zamudio, señora de la torre de Murga, donaba a la iglesia de Amurrio y a la de Larrimbe la cuarta parte de los frutos que le correspondían en esta iglesia, con la obligación de ciertos sufragios en Amurrio.

Un siglo más tarde aparece citada la iglesia de Larrimbe en las luchas de banderizos. En Larrimbe, “en unas misas nuevas”, moría el señor de la torre de Murga Don Iñigo Sanz de Murga cuando intentaba separar a las gentes de su parentela, los Murgas, en un enfrentamiento con sus enemigos mortales los Ospinas.

Desde comienzos del siglo XVI documentamos una rama del apellido Ayala arraigada en Larrimbe, a juzgar por ciertas fundaciones y memorias instituidas en la iglesia de Santiago: así hallamos en Larrimbe aniversarios y obras pías dotadas por Don Hortuño de Ayala y por el arzobispo de Valencia Don Martín Pérez de Ayala. Aunque este prelado figura como “natural de Amurrio”, en una “Razón de Aniversarios de Larrimbe” de 1971, dejó según se lee en la relación de perpetuales de 1588 a 1592,” una memoria perpetua,cada año un día,en la dha iglia de larrime; dizen todos los dhos ben una misa por él e una misa cantada con su vigilia e responso cantado y se les de por ella dos ducados”; esta fundación estaba “asegurada en la primiçia de dha yglia”. Don Martín de Ayala,nacido a comienzos del siglo XVI, fue un gran hebraísta, asistió al Concilio de Trento, actuó como embajador de Carlos V en Roma, y fue obispo de Guadix y Segovia y arzobispo de Valencia.

Entonces, y ya desde tiempos muy anteriores, se encontraban unidas las parroquias de Amurrio y Larrimbe,servidas por ocho beneficiados en 1556. En este año, curiosamente, percibía parte de los diezmos de ambas iglesias no el señor de Ayala Don Atanasio de Ayala su patrón, sino como se lee en la visita pastoral de aquel año, “el aposentador Ugarte, lleba de las dos y de amurrio y larrimbe la meytad de los diezmos”. Podría explicarse esta anomalía por una posible retención de diezmos en momentos de un difícil pleito de la iglesia de Amurrio con la casa de Murga que transcurría “con grandes pesadumbres” y en el que “se pidió juez pesquisidor por parte de los Murga”, o, tal vez, por las repetidas intervenciones del aposentador Ugarte sobre los bienes confiscados al comunero Conde de Salvatierra, padre de Don Atanasio de Ayala.

Ambas circunstancias podían explicar, de algún modo, la extraña y eventual percepción por el aposentador Ugarte de los diezmos de Amurrio y Larrimbe en 1556, antes de la vuelta de los mismos a la descendencia del comunero. Después encontramos a los Ayalas ejerciendo el patronato sobre ambas iglesias hasta 1839.

A lo largo de todo el siglo XVI y hasta las últimas décadas del XVIII, permanecieron unidas las parroquias de Amurrio y Larrimbe con siete beneficiados de ración entera y dos de media para el servicio de ambas. Después de numerosos intentos y repetidos esfuerzos por lograr su independencia respecto a Amurrio, consiguió por fin Larrimbe que la Real Cámara entendiese en el asunto de la separación de las dos iglesias, división sancionada por Carlos IV en una Real Cédula firmada en la Granja el 23 de septiembre de 1786. De acuerdo con esta nueva situación, los tres beneficiados más modernos del cabildo deberían “pasar su residencia formal y material al expresado lugar de Larrimbe”, percibiendo por igual los frutos de la parroquia separada.

Los libros parroquiales de Larrimbe transmiten noticia puntual del paso de las tropas francesas por el pueblo en noviembre de 1808, con el consiguiente asiento en los libros de fábrica del pago de nuevos vasos de culto, ornamentos y cera. Al terminar las cuentas de 1808 se lee textualmente: “entró la tropa francesa en número de más de ocho mil soldados en este lugar de Larrimbe a cosa de la noche del primero de noviembre e hicieron campamento en el manzanal de Axpuru donde permanecieron desde el citado martes por la noche hasta el día viernes en qe aquel día se marcharon deste lugar”. Se trata de la marcha que venimos documentando en el valle de Arrastaria, Izoria y otros lugares.

Como en otros pueblos, la visita pastoral de 1556 nos transmite el número de cincuenta y dos vecinos en Larrimbe; al mediar el siglo XVIII eran cuarenta y cuatro, y un total de 350 los habitantes censados unas décadas más tarde, en 1786. Al comenzar el siglo pasado vivían en Larrimbe cuarenta vecinos, cifra que bajaba a treinta y nueve y 221 habitantes el mediar el siglo; entonces tenía Larrimbe sólo dos beneficiados al servicio de su iglesia.

En la primera década del siglo actual contaba Larrimbe con 146 habitantes, población que, sin variación casi -143-, se mantenía en 1930. En 1950, 1960 y 1970 había ascendido por la proximidad de Amurrio, núcleo industrial de la zona, a 191, 206 y 222 habitantes respectivamente, población que se mantenía en 1983. En 1986 se han censado 227, de hecho.